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Reinventemos la historia: Sid

La cosa es que la vida de Andy hasta conocer (en terminos mayores xD) a Sid, la conocemos. Tenemos ahí como tres películas de referencia. Y lo que no, nos lo inventamos xD

Pero de Sid tenemos una película en la que es un gamberro de cuidado y menos de un minuto en otra donde es... es... Sid XD

So... llevaba mucho tiempo dándole vueltas a algo así y un día, mientras escuchaba a los Red Hot Chili Peppers sucedió. Me vino la inspirancia del to.

Chicas, chicos (¿los hay?), mosqueperras varias, os presento (según la menda y las cosillas que cada una aportaba a lo largo de los fics) la vida de Sid hasta conocer a Andy:

Fandom: Toy Story
Paring: Sindy (aunque esto es Sid onlymente casi hasta el final)
Advertencias: palabrotas, traumas infantiles, blablabla
Beta: malale
Notas: me encanta el universo que hemos creado, como cada una le da su matiz, tiene su visión algo diferente pero en conjunto, el Sindy es nuestro mundo.
BSO: Tell me baby- Red Hot Chili Peppers
Editeome: El final llega justo en el comienzo del fic de luandachan Kryptonite (que recomiendo encarecidamente que leais)

SID

No sabe cuántas veces a lo largo de su vida escuchó esas dichosas palabras: “No vales nada”.

Se las decía su padre, cuando volvía del “trabajo” y se sentaba a la mesa a cenar. Lo criticaba todo de él. Su ropa, su música, las notas, el perro pulgoso... A Hannah no. Ella siempre fue la favorita. Pero para su padre él no hacía nada bien. Ni siquiera educar bien a su maldito perro, al que le propinaba un puntapié sin venir a cuento. Era cuando se levantaba de la mesa, cabreado y le gritaba a su padre. Todas las palizas que recibió en su vida (la mayoría de su padre) fueron porque no sabía callarse. Pero no lloraba, no delante de todos. Se sorbía los mocos con rabia y enfilaba escaleras arriba sin mirar atrás. Su madre nunca decía nada. Hannah no le miraba, porque para ella era su hermano mayor el delincuente. El rebelde. El que no hacía nada bien.

Se encerraba en su habitación. Se enfrascaba en sus juguetes, en armarlos y desarmarlos, en combinarlos y luego salir al jardín con Scud pegado a sus pies y explotarlos. Con la música que tanto odiaba su padre a todo trapo. La única manera que tenía su cabeza de callarse era así, con música con la que daban ganas de gritar. A veces gritaba tanto que luego la garganta le dolía por horas. No importaba. Nadie echaba cuentas si decía algo, no iban a reparar tampoco en si no lo decía. Tampoco hacía falta hablar. Con una sola mirada podía aterrorizar a todos los niños pequeños del barrio.

Tenía un vecino. No solía meterse con él porque casi nunca jugaba solo en el parque o se separaba mucho de su madre y sus juguetes. Era algo más pequeño que él, casi se perdía bajo ese sombrero de cowboy que siempre arrastraba consigo. Que no se metiese con él en persona no quiere decir que no le molestase, a su manera. Solía explotar algunos de los juguetes que al niño se le “perdían” y terminaban en su jardín. El día que su vecino se mudó tuvo una pesadilla. Nunca se lo ha contado a nadie, realmente no cuenta nada de sí mismo. Fue una pesadilla o así quiere recordarlo él. Pero ese día le dio todos sus juguetes a Hannah y no volvió a tocar un muñeco en su vida.
En el colegio siempre estaba castigado por alguna nimia razón. Que si pegar a un compañero, que si robarle el dinero del desayuno, que si ensalzarse en una pelea contra tres tipos de último cuso… Memeces. Un buen día decidió que para eso, mejor no iba más. Se pasaba las horas lectivas en la calle. Mochila oculta en un edificio abandonado que les servía a él y una pandilla de críos como lugar de encuentro y escondites para pasar el rato. Gamberreaba. Robaba bicis, radios, lo que fuese. Rompía cristales, todo lo que se pusiese en su camino. Era la rabia, era la furia, todo eso que tenía dentro y no dejaba salir de otra forma. Es como se sentía. Amigo de nadie, enemigo de todos.

***
 
A veces iba a un local. Un sótano de mala muerte, medio garito medio local de ensayo. Bill el Niño es el encargado del tugurio y el batería de un grupo bastante ruidoso. Metro noventa de alto, ciento y pico de kilos tatuados. El sobrenombre es una puta tomadura de pelo. El sitio es oscuro, suena siempre heavy sangrante y huele a tabaco, cerveza derramada en los sofás apolillados, orines por las esquinas y algo que le enseñarían a identificar como marihuana. Entre otras drogas. Pero él jamás se drogó. A pesar de sus juntas, de lo puestos que iban siempre todos. Creía que su vida era ya bastante mierda como para añadirle más, y era mucho más fácil que la pasma y los de servicios sociales te pillasen si corrías medio drogado.

Bill le enseñó a aporrear la batería en lugar de romper cosas. Decía que era más provechoso, más difícil que te empapelasen por tocar la puta batería que por quemar contenedores. Pero vamos, era solo su jodida opinión. Y le hizo caso. Podía aporrear hasta que sus brazos le dolían como si se fuesen a caer en pedazos. Cuando se escabullía de la pasma (había veces que era inevitable correr delante de ellos) se colaba en el local, aun cuando Bill ni los demás estaban. Hacía tiempo que sabía forzar una cerradura, y el memo del gigantón no es que le pusiese muchas pegas cuando entraba y lo veía tocando alguna guitarra (robada, prestada, no preguntaba). Se reía con estruendo mientras le decía que si se dedicase a los libros y estudiar con el empeño y la concentración que le dedicaba a los instrumentos, terminaría haciendo tres carreras universitarias a la vez. A Sid aquello le importaba un puto carajo. Los estudios no le hacían ser especial. No le dejaban desfogarse como lo hacía la música. Pero eso no lo decía. Él no decía nada de sí mismo.
 
***

Al único miembro de su familia que toleraba (su perro no es su familia, es su jinete del apocalipsis) era a su abuelo. Quizás porque nadie le hacía caso y le creían loco. Estaba en una residencia. Le dejaron allí “por su bien” y se olvidaron de él. Al principio, cuando era pequeño, iban a verle una vez al mes. Pero su madre se hartó porque fue olvidando paulatinamente el inglés (nunca lo había hablando muy bien, de todas formas) y la mayoría del tiempo se comunicaba en alemán, su lengua materna. A él le gustaba ese idioma, sonaba enfadado, duro. Él siguió yendo. Aun cuando los demás lo borraron de sus vidas. Él iba casi todos los domingos. Su abuelo le enseñó a hablar alemán, le hizo reír al intentarse ligar a las enfermeras cuando le pillaban con la botella de bourbon debajo de la cama. Las enfermeras le dejaban hacer, porque no le entendían, porque ese bribonzuelo les guiñaba el ojo tan canalla que les hacía enrojecer. Su abuelo le enseñó eso de “Haz lo que te salga de los huevos, y no mires con quién” el día que le preguntó “¿Le has guiñado un ojo a ese ENFERMERO?”. Le gustaba su abuelo. Le enseñó a beber, aunque el bourbon le hiciese ver doble a veces. Los dos parias de la familia. Las dos ovejas negras. Se sentía parte del mundo cuando él le contaba batallas de la guerra.

Por eso fue duro el golpe.

Su abuelo murió cuando tenía 15 años. Aún hoy recuerda el cementerio, el olor a césped recién cortado. El cura y su discurso sobre alguien que no era su abuelo. Los rostros que jamás le visitaron. Las lágrimas derramadas hipócritamente por los mismos que lo abandonaron en aquella residencia de mierda. Sid no derramó ni una lágrima. Nadie le dio las condolencias al único que de verdad lo sentía. Mientras el estirado del cura hablaba, él se acercó al ataúd cerrado. Algunas mujeres se acercaban y dejaban caer sobre él flores que desprendía un aroma dulzón. Le mareaba. Sonrió de medio lado, con ese deje “canalla” que había aprendido del mejor. Susurró “va por ti” y derramó media botella del bourbon favorito de su abuelo ante la mirada atónita de todos los allí reunidos. Ignoró los comentarios ultrajados, a sus padres que se acercaron a él con cara de querer matar a alguien (preferiblemente a él). Ignoró a todos. Se fue sin mirar por segunda vez al que fue el único miembro de su familia. Las manos en los bolsillos, las cadenas de los pantalones tintineando al andar, las palabras de su abuelo resonando en su cabeza.

“No te arrepientas por nada. Jamás le des explicaciones a nadie más que a ti mismo. Porque hijo, tú eres tu único dueño y al único al que un día tendrás que rendir cuentas sobre lo que has hecho en tu vida. No querrás llegar a ese día sin tener una buena historia que contar, ¿verdad?”
 
 ***
 
Hubo chicas. Hubo chicos. Hubo revolcones, magreos, polvos rápidos, polvos furiosos. Hubo.

Claro que hubo.

No se acuerda de la cara de la mitad. No digamos ya de sus nombres. Solo eran eso, una descarga de esas ganas que se instalan en los huevos y duelen y necesitas soltar. Eso.

Hubo mucho de eso. En camas, lavabos mugrientos, en esquinas poco iluminadas. Hubo.

No se acuerda del primero. O primera. No lo recuerda.

Sí se acuerda de Adiss. Ese chico le intrigaba. Sus largas piernas kilométricas, su pelo rubio siempre como si acabase de follar. Fumaba con pereza. Sonreía con lujuria. Te devoraba solo con los ojos. Su actitud relajada que no era más que pura fachada. Ese cuerpo tan alto tirado en el sofá de un garito mal iluminado. Una pierna sobre el reposabrazos. Una mirada líquida bajo el flequillo indómito.

Él no lo buscó. No como a los otros. No fue él. El rubio se acercó a un sillón destartalado de la zona de magreo oficial del garito, donde estaba Sid con una chica encima de su regazo comiéndole la boca como si no hubiese mañana. Llegó, la quitó de un empujón poco caballeroso y tiró de la camiseta negra de Sid hasta que se levantó, guiándolo hasta la salida del local.

No es que Sid se fuese con cualquiera. Conocía al chico. De dos días. Era nuevo en la ciudad pero Bill le conocía. Bastante como para fiarse de él. A medias. Del todo. No sabe. Se fió en ese momento. Le pareció una buena razón fiarse de él en ese momento. Empotrado en una pared desconchada de una pensión nada recomendada. Pero la pensión se podía ir al carajo. Porque tenía una mano dentro del calzoncillo y le pajeaban sin piedad mientras le mordían el labio inferior.
Tuvo el mejor sexo de su vida. Se corrió cuatro veces esa noche. Sin tocarse. Y lo más importante.
Fue la primera y única vez que se dejó follar.

Puso culo. Comió almohada. Lo que sea. Primera y última vez.

Porque no volvió a verlo. Porque se tuvo que hacer el puto análisis porque no recordaba haberlo hecho todas las veces con condón. Porque escuchó dos días después a Peter decir que ese amigo de Bill, ese Adiss que se iba a Nueva York a audicionar como vocalista en un grupo, era positivo. Tócate los cojones.

Pasó los peores días de su vida mientras esperaba los análisis. Y vivía con su padre. Eso era decir mucho.

Él dio negativo.

También recuerda que Lea le acompañó día y noche. Más tarde, cuando el miedo a que su vida se jodiera del todo no pendiese como una guadaña sobre su cabeza pasase, se daría cuenta de que Lea estuvo enamorada de él. Para ella, Sid fue el primer tío. Se enamoró hasta las trancas. Jamás esperó nada de él. Sid no tiene palabras para decir lo importante que la chica es para él y lo que la quiere. Aunque no como ella le quiso. Lea lo superó. No dejó de teñirse el pelo de colores que cambiaban cada mes, enrollarse con otros tíos o abrazarle siempre que le veía. Aún lo hace. Aún le sonríe más que a nadie. Pero eso pasó, quizás por eso mismo Sid la aprecia aún más. Nunca lo hablaron.

Hay cosas que mejor no hablar.
***
Se fue de casa una semana antes de llegar a cumplir los 18. Había estado ahorrando con trabajillos de aquí y de allá (algunos mejor no preguntar en qué consistían) para irse al cumplir la mayoría de edad. Era algo que tenía decidido prácticamente desde siempre. Salvo que la cosa tuvo que adelantarse. Por su padre. Y por la bocazas de su hermana.

Cenaban como otra noche más, escuchando la interminable verborrea de Hannah, los cotilleos sobre vecinas de su madre y las quejas por todo de su padre. Sid callaba o contestaba con la mínima cantidad de palabras necesarias. Entonces fue cuando pasó. Estaba recogiendo su plato, dispuesto a levantarse y salir de allí como otra noche más, alejarse de esa mísera casa cuando su hermana saltó:

-¿Vas a salir, Sid?-levantó la vista de su plato para interrogar con la mirada a su hermana. Sabía de sobra la respuesta, no entendía a qué narices venía aquello.
-Sí-se limitó a gruñir.
-¿A enrollarte con “ese” chico…?-No había ningún chico. Bueno, sí. Había chicos, y chicas. Pero ningún “ese” chico. O chica. No había ningún “ese” porque jamás se había atado o a nadie. Nunca se había enrollado con alguien más de dos veces. Salvo con Lea. Pero ella no contaba porque… era Lea. No sabía a qué venía el comentario de su hermana. Nunca salía por zonas que ella pudiese frecuentar o con gente que ella pudiese conocer pero allí estaba. Esa sonrisa de superioridad, dispuesta a sacarle la chispa de rabia a su hermano y que alzase la voz, ganándose así otra pelea con su padre.
Salvo que esa vez él no fue el primero en alzar la voz.

Su padre le gritó “¡¿Eres un puto marica?!” escupiéndole prácticamente todo el puré de patatas encima. Su madre quiso intervenir “Habrá sido un malentendido. Una broma de Hannah. Sid no es gay” Hannah y su picajosidad “Pues a mí me han dicho que lo vieron con…”

Muchos gritos e insultos y prohibiciones y gilipolleces. Sid sin embargo no pudo decir nada entre tanta algarabía de voces y fue entonces cuando estalló. Una voz. Potente, ronca, dura y todos callaron y se volvieron para mirarle. Increíblemente se encontraba mucho más tranquilo que en cualquier pelea con su padre.

-Me lio con tías - ¿ves? Quiso decir su madre- ¡Mamá!-la acalló otra vez de golpe- Y también con tíos. Hago lo que me da la gana y con quien me da la gana.
No vio venir a la apisonadora de su padre, que lo cogió por las solapas de la chaqueta y lo levantó unos centímetros del suelo. Cosa difícil, pues él no era pequeño precisamente. Le bufó en la cara, con los dientes apretados. Un ultimátum.
-Pase tu mierda de música, que tengas pinta de un puto delincuente, pero no joderás con tíos. No quiero un puto marica de mierda en mi familia.-cogió aire casi directamente de los pulmones de Sid-Mientras estés bajo mi techo…
-Tranquilo, papá-contestó escupiendo las palabras poco a poco y soltándose de un manotazo-No tendrás que preocuparte más por eso.

Se fue esa misma noche. Empacando sus pocas pertenencias de valor. Escuchando los gritos de sus padres. Su hermana ya no decía nada.

Cerró por última vez la puerta de su casa sin mirar atrás. Sin decir adiós. Su despedida fue ese portazo seco que retumbó en todo el barrio.

A veces se cruza con ellos.

Hannah le saluda con una sonrisa tímida. Un par de preguntas reglamentarias y entonces agacha la cabeza y se va. Incómoda. Culpable. Sólo fue un comentario para picarle. Para hacer rabiar a su hermano mayor. Ella jamás quiso que eso pasase. Pero pasó.

Su madre las pocas veces que se lo encuentra le dice que coma bien. No le pregunta por nada más.
Su padre no dice nada. Porque no tiene padre desde que cerró la puerta de esa casa.
 
***
Vivió una temporada en el piso compartido de Lea. Nunca durmió en la misma cama que ella. Cuando los compañeros de ésta se cansaron de tener un okupa en el sofá se buscó un cuchitril. Una habitación en un bloque algo siniestro. Con lo básico para vivir, no le hacía falta más.
Durante un tiempo sobrevivió con trabajillos temporales e incluso haciendo de mula de carga en unos almacenes. A veces le echaba una mano con el garito a Bill. Incluso ha dado conciertos. Con grupos, siempre haciendo “sustituciones”. Toca, le pagan y se va. La música jamás la consideró como un medio de vida.

Mike le consiguió un trabajo como basurero que le ha durado más que ningún otro currele. Por suerte el encargado no conocía del todo a Mike, sino jamás se lo habría dado.


Vivía. Vive. Según sus reglas.

Sin planes de futuro o preocupaciones por el mañana salvo el de pagar alguna factura y poder comer. Cosa que no le daba quebraderos de cabeza.

Afortunadamente dejar el pillaje le alejó de los radares de la policía. Tener trabajo fijo ayudaba a no pasar demasiado tiempo vagueando con tipos de dudosa calaña. Aprendió a no arremeter contra el primero que le miraba mal por la calle. Sin apego por nadie (salvo quizás por Lea y el viejo Bill), sin ataduras y sin complicaciones.

No se podía decir que fuese feliz del todo. Plenamente. Con esa clase de felicidad que hace que te serenes por dentro y por fuera. Digamos que vivía. Tomando lo que quería, perdiéndose en las sombras de la ciudad, haciendo malabarismos para ser.

Sus reglas. Su libertad. Su vida.

Pero sus reglas se resquebrajaron un día.

Como otro cualquiera.

Soleado y de trabajo. La música a tope mientras aporrea cubos de basura y Bo comenta las noticias de la radio desde la cabina del camión.

Todo normal. Como siempre.

De una de las casas sale un muchacho y deja la bolsa de basura en su cubo. Sid se agarra al camión para avanzar unos metros hasta detenerse en su puerta. Aporrea las tapas y canturrea sin letra mientras hace su trabajo. Pero el chaval sigue ahí anclado, mirándole con intensidad que le hace sentir incómodo. Así que reacciona como siempre hace. A explosiones.

-¿Qué coño miras, tengo monos en la cara?-se aparta los cascos de un manotazo dispuesto a zurrarle a ese pijomierdas como le toque mucho las narices.
-¿Sid?-ahora es él el que le mira con curiosidad.
-¿Te conozco?-no pasa por barrios pijotiles salvo para currar y no recuerda haber coincidido con ninguno así en la vida. Cree.
-Soy… ¡Soy Andy! – y es raro, la manera en la que se ilumina la cara con esa sonrisa. Le oye dar explicaciones de antiguos vecinos y blablabla. Bla. No le hace falta ninguna explicación. Recuerda esa sonrisa. Y esos ojos azules.
-Sí. Me acuerdo de ti.

No sabe por qué le sonrió. Ni por qué le gritó que le invitase a la fiesta. Bueno, es una fiesta (se intenta convencer) Con alcohol. Universitarios pijos. Una maldita fiesta pija.

No piensa ir. No va a ir, de hecho.

Está sentado en el puto local de Bill con Mike comentándole uno de sus últimos asaltos (el chaval tiene que dejar ese mundillo, al final le pillarán, con lo torpe que es) y Lea sentada en el suelo, a sus pies, con la cabeza (ese mes de color naranja) apoyada en una de sus rodillas. A Mike le ignora. Pero reconoce la cancioncilla que canturrea Lea.

“Tell me baby, what’s your story?”

No va a ir. Es un niño pijo, de barrio pijo, de universidad pija.

“Where do you come from?”

Y lloraba cuando se le perdía un juguete y él los hacía explotar. Era un nenaza.

“-¿Sid?
-¿Te conozco?
-Soy… ¡Soy Andy!”


Se levanta y no dice ni adiós.

“Ande where you want to go next time?”

No sabe ni cómo diablos da con la maldita residencia en ese campus de mierda en el que todas las putas residencias son exactamente iguales. Las condenadas.

Pero sigue a la masa que siempre –se dice- se dirige a una fiesta. Y encuentra la fiesta. Se enciende un piti en la misma puerta porque eso de buscar algo nunca le ha gustado y le estresa. Qué coño.

Tell me lover, are you lonely?”

Le ve. Se le hace un nudo en el estómago y no sabe por qué. Tan inocente. Apoyado en la pared, temeroso de mezclarse. Mirando a la puerta. Esperándole. Nervioso.

“The thing we need is never all that hard to find”

Es una puta tentación. Retarle, presionarle, tirarle en la cama. Bajarle el pantalón y meterle la lengua en la boca. Se nota que es virgen en todos los sentidos. Aquello es una puta invitación.

Your so lovely, are you lonely?”

Romperle un poco. Desfogar esas ganas del fondo del estómago. Tirar de él y hacer que se resquebraje. Demasiado inocente para un mundo tan cruel. Alguien tiene que enseñarle la oscuridad del mundo. Y él es todo sombra.

Giving up on the inocence you left behind”
 
Sus reglas y su vida se desmoronaron ese día.
Pero no se dará cuenta hasta mucho después, en una de las veces que trepe por el árbol que da al segundo piso.

Quizá eran las reglas, la vida, que quería. Pero no lo que necesitaba.

Comments

( 18 comments — Leave a comment )
darkkaya
Dec. 7th, 2011 02:20 pm (UTC)
Yo he llegado de estrangis... en realidad es que soy muy stalker (que te lo diga Aleena xD), pero es que... me llamó la atención, y no pude evitar pasarme a echar un vistazo y enamorarme de tu Sid, porque es totalmente Sid y me encanta *3*
Me encanta el que pasase tiempo con su abuelo aprendiendo alemán, y cómo ser un pillo redomado, y su música, su posterior desfogue con los instrumentos... Vamos que me encanta por entero el fic >////////<

Me gusta tu manera de narrar, es taaaaaan awesome *W*

Edited at 2011-12-07 02:22 pm (UTC)
hiensoul
Dec. 7th, 2011 02:53 pm (UTC)
hola!
Me gusta que te encante *_* a mi me sobreencanta *_*

El final de este fic, la manera de conocerse y TAL engancha (o es la misma xD) que el principio de Kryptonite, de Lua. Por si quieres leer como continúa la historia *____* (http://luandachan.livejournal.com/201761.html)

Espero que te enganches a este fandom tanto como nos hemos enganchado todas las mosqueperras y te podamos incluir ese término! XD

Thanks ^^
malale
Dec. 7th, 2011 03:56 pm (UTC)
Aparte de todo lo que te he comentado por mail (Que sabes que adoro el fic, lo adoro, y tengo las ganas de escribir mi versión corroyendome xDDD) tengo que decir que esto, esta frase, el "Quizá eran las reglas, la vida, que quería. Pero no lo que necesitaba." es algo PERFECTO. Es real, es realidad. A veces no nso damos cuenta de lo que necesitamos, buscando lo que queremos y es GENIAL.

LOVE YOU ARTISTAZA
hiensoul
Dec. 7th, 2011 04:16 pm (UTC)
*____*
me subís la moral cosa mala XD

Esa frase la saqué de Tiana y el Sapo, cuando cantan con Mama Odie xD fue algo que se me quedó pillado y es grandisima la razón que tiene.

Thankius, nena ^^
vampisandi
Dec. 7th, 2011 04:11 pm (UTC)
Ahhhh debo correr a la uni, pero en cuanto regrese lo leo :3
hiensoul
Dec. 7th, 2011 04:18 pm (UTC)
Estará aquí cuando regreses, tranquila xD
luandachan
Dec. 7th, 2011 05:48 pm (UTC)
Antes que nada me pongo la canción. Ais, es todo bajo, la adoro. Últimamente me gusta mucho las canciones con un bajo potente. De esos que casi se sienten en el estómago, como London Calling o Psycho Killer, ¿sabes?
Supongo que le pega a Sid, porque se te mete dentro y te retumba. También le pega la batería, ese descontrol controlado, ese temblor interno que sientes en la garganta, en el estómago y en todo el cuerpo. Es como Sid. Sid se me acerca y yo siento todo eso. Andy lo siente cuando ve su sonrisa, sus dientes asomar entre sus labios.
¿Te lo puedes creer? No he leído aun tu fic y ya quiero hacer Kryptonite 3. Pero no quiero hacerlo sola. ¿Me ayudarías? ¿A crear juntas una continuación de ellos? ¿Una continuación nuestra de ellos?
Veo que me estoy poniendo un poco ñoña, así que mejor empiezo con el fic. Ya sabes que yo comento ‘online’ XD

Me siento halagada de la hostia que metas mi (nuestro) Kryptonite.
Pobre Scud, ais. Pobre Sid. Siempre fue un niño grande, aun cuando era un niño. Tenía que ser un poco mayor por fuerza. Me da mucha lástima que Hannah pensara eso de su hermano. ¡Es su hermano mayor! A un hermano mayor se le idolatra. Sid habría dado un brazo por ti, niña. Habría dado el brazo derecho, con el que se masturba y toca, así que siéntete agradecida.
“Nadie echaba cuentas si decía algo, no iban a reparar tampoco en si no lo decía.” T__T
“En el colegio siempre estaba castigado por alguna nimia razón. Que si pegar a un compañero, que si robarle el dinero del desayuno, que si ensalzarse en una pelea contra tres tipos de último cuso… Memeces.” Chorradas, sí señor XDDDD
“Era la rabia, era la furia, todo eso que tenía dentro y no dejaba salir de otra forma. Es como se sentía. Amigo de nadie, enemigo de todos.” ¿Puedo achucharle fuerte, fuerte hasta que se pierda entre mis pechos?
¿VES? TOCA LA BATERÍA. No lo sabía, lo juro. Supongo que de alguna forma él es tan nuestro que aunque hayan cosas que no nos decimos, lo sabemos porque lo comprendemos por dentro. Es extraño. Él nunca dice nada de sí mismo. Quizá un poco, a Andy. Quizá a Andy sí, deja que lo conozca un poco. Aunque tampoco habla mucho de él. Pero aun así Andy empieza a conocerlo.

Scud, el jinete del apocalipsis con el collar rojo de cuero y tachuelas.

““Haz lo que te salga de los huevos, y no mires con quién” el día que le preguntó “¿Le has guiñado un ojo a ese ENFERMERO?”.” El señor abuelo de Sid es la leche.
Del cementerio no te voy a comentar nada porque me ha dejado fatal XD
SABÍA QUE IBA A TIRAR BOURBON. LO SABÍA. LO SABÍA. TE LO JURO QUE LO SABÍA. *ojos anegados en lágrimas*

Lo de Adiss es totalmente él. Osea, es súper canon, me lo creo del todo. Además, ese nombre/mote… XDDD

*indignada con Hannah* Te arrepentirás, niñata. Cuando tu novio te trate mal, o un chico intente propasarse contigo perfectamente podrías haber contado con ‘tu hermano el delincuente, el tío duro que siempre te protegería’, pero has sido una niñata gilipollas y ahora te jodes. Que me caes mal XDDDDDD
Ais, ais, reconozco ese escenario *se pone nerviosa y se remueve en la silla*

“Romperle un poco. Desfogar esas ganas del fondo del estómago. Tirar de él y hacer que se resquebraje. Demasiado inocente para un mundo tan cruel. Alguien tiene que enseñarle la oscuridad del mundo. Y él es todo sombra.” *hace una bragandera y la agita*
“Quizá eran las reglas, la vida, que quería. Pero no lo que necesitaba.”
Te odio. Osea, te odio por todo el amor que te tengo ahora mismo a ti, a Sid. Me ha encantado, ha sido maravilloso. Se nota que el Sindy es tu fandom y tú lo reinas y eres la dueña porque yo lo digo y tú lo vale. ¿Usas L’oreal? Pues eso.
hiensoul
Dec. 8th, 2011 01:09 am (UTC)
Tu comentario del principio, sobre el bajo y Sid y...es totalmente eso.
Sid es ese ritmo bajo y grave que te late en la sangre misma, y es tan primario, tan esencial como el aire.
Te ayudo encantada, lo sabes.

A Hannah le pillé manía en la primera peli, no se exactamente por qué.
Sid me duele muchísimo, porque una familia debería apoyar y debería dejar que los niños sean niños y no hacerles (hacerle) crecer tan rápido, tan de golpe. Tan duro.

Con Andy se le escapan cosas. Es raro porque él jamás ha contado nada de él
pero con Andy se siente a gusto y cuando quiere darse cuenta está hablando
cosas personales de él mismo y es raro, porque no se siente desprotegido, frente a Andy no.

Quiero ese collar rojo de cuero, y mi cuñado no me lo encuentra. Me indigno

El abuelo es la caña xD

Adiss...ais, lo odio y me hipnotiza tanto a la vez...

Hannah acaba de perder un hermano badass que te cagash. Gilipuertas.


Gracias. Porque Sid me duele tanto como Chiaki, y no debería ser así porque Chiaki es tuyo, pero...ais.
luandachan
Dec. 10th, 2011 04:12 pm (UTC)
Chiaki también es tuyo, boba.
hiensoul
Dec. 12th, 2011 11:21 am (UTC)
Solo porque tú me dejas :*
nowhere1girl
Dec. 12th, 2011 05:53 am (UTC)
No había podido comentar esto porque no tengo portátil, ahora escribo de la computadora de mi hermana pero es que no podía dejar pasar esto.

No sabes como disfruté y sufrí leer esto, me encantó porque es maravilloso y lo veo todo en mi cabeza como una película con la canción de fondo y me encanta eso, pero lo sufrí por Sid, porque en la película es sólo el niño que destruye juguetes pero nadie se pregunta por qué, por qué un niño quiere destruir juguetes en lugar de jugar con ellos, como Andy. La gente no se da cuenta que eso significa problemas. Pero tú lo has plasmado tan bien que se me ha roto un poco el corazón por él.

Mi escena favorita es la del funeral de su abuelo, no sé por qué, pero creo que dice mucho.

Deberías escribir Sid/Andy por siempre, todo el tiempo. Yo digo.
hiensoul
Dec. 12th, 2011 11:23 am (UTC)
Gracias o/////////////////o

Siempre, desde que vi la primera peli, supe de alguna manera que Sid no lo había tenido facil. Tenía que plasmarlo de alguna forma.

Muchas gracias, significa mucho para mi ^^
vampisandi
Dec. 30th, 2011 04:20 am (UTC)
Sí, sí, sí. Lo he leído hasta ahora.
Y lo amo, lo amo mucho.
Me quiero releer todo este universo que es tan awesome.
Me ha encantado de principio a fin, del asco que es su familia, de que lo crió su abuelo. De que tiene tanta ira por dentro. De la pelea con su padre.
Y cuando se encuentra con Andy. Y el sexo salvaje que empieza con ellos y el subir hasta su ventana y *muere de amor*
F-A-N-T-Á-S-T-I-C-O
hiensoul
Dec. 30th, 2011 11:42 am (UTC)
Es que estos dos tienen un yonosequé que es increible *_* a mí me alucinan cada vez que escribo y descubro cositas de ellos XDDDDDDDDDD


Me alegro que te gustase ^^
azrim_midori
Jan. 4th, 2012 12:48 am (UTC)
No tengo ni palabras para expresar lo mucho que me ha gustado esto.
Es que toda su historia, que Sid sea tan Sid y que Andy llegue de repente a cambiar todo porque eso es lo que hace Andy, mover su mundo.
El abuelo es... el abuelo y el funeral GOD! Sid hechandole el bourbon es WOW!
Sus amigos son, WOW! DIOS QUE TODO ES WOW!
El amor es infinito. necesito más xD
hiensoul
Jan. 4th, 2012 01:35 am (UTC)
Awnn!!! Muchas gracias!!!
Me animais a seguir escribiendo sobre ellos e ir conociendolos poco a poco :3
Mil gracias por leer *^___^*
luandachan
Feb. 8th, 2012 05:21 pm (UTC)
Ais, me ha salido la canción en el reproductor y he tenido que releerme el fic. Me ha gustado mas que las primeras dos o tres veces que lo leí XD
hiensoul
Feb. 8th, 2012 06:58 pm (UTC)
Creo que me estoy enamorando de él... *_*
XD
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